Dos centímetros
La imagen dice que mide dos centímetros, un niño o una niña, no se sabe. El caso es que dentro de unos meses, cuando pase el calor del verano y vuelva el otoño a refrescar las noches, llegará a la vida y la vida se escribirá de nuevo, una forma de que el mundo no acabe como dicen los viejos. El suelo tendrá otra vez dinosaurios de plástico, las estanterías librarán las muñecas de su atadura de cristal, un niño o una niña abrirán un libro y cuál será su título es un enigma todavía. El caso es que recordaremos al abuelo, el que no puede estar, el que no pudo serlo, el que hubiera aliviado nuestras horas, el que sabía bañar como nadie a los bebés, y tendremos que contarle al niño o la niña quién fue y cómo nos quería. No es momento todavía de imaginar su cara, pero buscaremos en ella la huella de nosotros, de los que antes aprendimos a bucear en los sueños y a esperar la esperanza que ahora, todavía, según dice la moderna máquina, mide tan solo dos centímetros, un niño o una niña, no...